La verdadera historia de Medusa: más allá de la mirada de piedra
Hay nombres que atraviesan los siglos sin perder su fuerza.
Medusa es uno de ellos.
Basta mencionarla para que surja de inmediato una imagen: una criatura aterradora, con serpientes en lugar de cabello y una mirada capaz de convertir a cualquiera en piedra. Un monstruo derrotado por el héroe Perseo. Un peligro eliminado para restaurar el orden.
- Pero ¿y si esa imagen es solo una parte de la historia?
- ¿Fue Medusa realmente un ser malvado, o se convirtió en monstruo por la forma en que fue narrada?
- ¿Es su mito una advertencia moral, una tragedia disfrazada de leyenda, o un reflejo de miedos mucho más profundos?
Como ocurre con muchos relatos antiguos, la historia de Medusa no es única ni simple. Ha cambiado con el tiempo, ha sido reinterpretada por distintas culturas y, sobre todo, ha adquirido nuevos significados en la mirada moderna.
En esta entrada no vamos a limitarnos a repetir el mito. Vamos a cuestionarlo.
A mirarlo desde la filosofía, la psicología, la historia y el simbolismo.
A preguntarnos qué nos dice realmente la figura de Medusa sobre los dioses, los héroes… y sobre nosotros mismos.
¿Quién fue realmente Medusa? Más allá del monstruo
Cuando pensamos en Medusa, casi siempre aparece una imagen fija: un ser aterrador, con serpientes en la cabeza y una mirada capaz de convertir a cualquiera en piedra. Sin embargo, esa representación es solo el final de una historia mucho más compleja.
Para entenderla realmente, hay que retroceder.
El origen de las Gorgonas
Medusa no surgió de la nada. Según la mitología griega, pertenecía a una familia de seres antiguos y poderosos. Era hija de Forcis y Ceto, dos deidades marinas primordiales asociadas con los peligros del océano. De esa unión nacieron tres hermanas conocidas como las Gorgonas:
- Esteno, la fuerte
- Euríale, la de amplio vuelo
- Medusa, cuyo nombre significa “guardiana” o “protectora”
Un detalle resulta fundamental: De las tres hermanas, solo Medusa era mortal.
Este hecho, aparentemente secundario, es clave para todo lo que vendría después. Porque en el mundo de los dioses griegos, ser mortal significaba ser vulnerable. Y la vulnerabilidad, en los mitos, casi siempre tiene un precio.
¿Monstruo desde el nacimiento o mujer transformada?
Aquí es donde empiezan las contradicciones.
En las versiones más antiguas del mito, como las que aparecen en Hesíodo, Medusa ya es descrita como una criatura temible desde su origen: un ser peligroso al que incluso los héroes temían enfrentar.
Pero siglos más tarde, el poeta romano Ovidio ofrece una versión radicalmente distinta.
Según su relato, Medusa no nació monstruo.
Era una joven de extraordinaria belleza, famosa especialmente por su cabello. Servía como sacerdotisa en el templo de Atenea y había dedicado su vida a la diosa.
Hasta que ocurrió el episodio que cambiaría todo.
La tragedia que marcó su destino
Ovidio narra que Poseidón, dios del mar, se sintió atraído por Medusa y la tomó por la fuerza dentro del templo de Atenea. En lugar de castigar al dios responsable, Atenea descargó su ira sobre la joven, transformándola en un ser horrendo:
- Su cabello se convirtió en serpientes
- Su mirada adquirió el poder de petrificar
- Su apariencia pasó de ser admirada a provocar terror
Desde esta versión, Medusa deja de ser un monstruo por naturaleza y se convierte en algo mucho más inquietante:
una mujer castigada por un acto que no eligió.
Y aquí surge una de las primeras grandes paradojas del mito:
¿Fue Medusa una criatura malvada… o una víctima convertida en monstruo por los propios dioses?
El significado de su nombre y su figura
Incluso su nombre encierra simbolismo. “Medusa” puede traducirse como “guardiana” o “protectora”. Curiosamente, su imagen fue utilizada durante siglos como amuleto para alejar el mal. Los griegos colocaban rostros de Gorgonas en escudos, templos y puertas para protegerse de peligros.
Es decir, aquello que inspiraba terror también era visto como una forma de defensa.
Esto nos lleva a otra pregunta interesante:
¿Era Medusa solo una amenaza… o también un símbolo de protección malinterpretado?
De sacerdotisa a monstruo legendario
Con el tiempo, la figura de Medusa quedó atrapada entre dos identidades opuestas:
La joven hermosa y sagrada
La criatura temida y perseguida
Ambas versiones convivieron y se mezclaron hasta dar forma al mito que hoy conocemos.
Pero más allá de cuál relato sea “el correcto”, lo realmente importante es lo que esta dualidad revela: Que Medusa no es un personaje simple, sino un reflejo de las contradicciones humanas sobre el poder, la culpa, la belleza y el castigo.
Y tal vez por eso su historia sigue resonando.
Un mito con muchas voces: las distintas versiones de Medusa
Si algo caracteriza a la historia de Medusa es que no existe una sola versión. A diferencia de otros mitos más lineales, el suyo fue cambiando con el tiempo, adaptándose a la mirada de cada época.
Lo que hoy conocemos como “la historia de Medusa” es en realidad un mosaico de relatos superpuestos. Y cada uno cuenta algo diferente.
La Medusa de los mitos más antiguos
En las fuentes griegas más tempranas, como las de Hesíodo o Píndaro, Medusa aparece simplemente como una de las Gorgonas: una criatura peligrosa, casi inhumana, a la que los héroes debían enfrentarse.
En estas versiones:
No se habla de un castigo divino, tampoco hay mención de que antes fuera una mujer hermosa, su condición monstruosa parece ser parte de su naturaleza.
Aquí Medusa cumple un papel clásico dentro de la mitología griega: el obstáculo que debe ser derrotado para demostrar el valor del héroe. Su función es narrativa y simbólica, no moral.
Es la Medusa que conocemos del relato de Perseo: un enemigo formidable que debe ser eliminado para restaurar el orden. Pero esta no sería la única forma de contar su historia.
La reinterpretación de Ovidio: la versión que cambió todo
Siglos después, en el Imperio Romano, el poeta Ovidio escribió una versión que transformó por completo la manera de entender a Medusa.
En su obra Las Metamorfosis, Medusa ya no es un monstruo desde el inicio, sino una joven convertida en monstruo. Su tragedia deja de ser una simple batalla entre el bien y el mal para convertirse en un drama profundamente humano.
Por primera vez, aparece la idea de que:
Medusa fue una mujer real.
Fue víctima de Poseidón.
Fue castigada injustamente por Atenea.
Esta versión introduce un elemento completamente nuevo: la compasión.
Desde Ovidio, Medusa deja de ser solo una amenaza y se convierte también en un personaje trágico. Su figura adquiere una dimensión moral que antes no tenía.
Y con ello surge una duda inevitable:
¿Es Medusa un monstruo… o el resultado de una injusticia divina?
La Edad Media y la demonización del mito
Con la llegada del cristianismo, muchos mitos griegos fueron reinterpretados bajo una mirada moral y religiosa. Medusa no fue la excepción.
Durante la Edad Media, su imagen comenzó a asociarse con:
- El pecado
- La tentación
- El peligro de la belleza femenina
- El castigo por la soberbia
Su figura se volvió un ejemplo de advertencia: una representación de aquello que debía ser temido y rechazado.
Lo que antes era un personaje ambiguo pasó a convertirse en un símbolo de lo prohibido. La complejidad del mito fue simplificada para adaptarse a una nueva visión del mundo.
Pero la historia de Medusa aún seguiría cambiando.
El Renacimiento: del terror al arte
En el Renacimiento, el interés por la cultura clásica devolvió a Medusa al centro de la escena, pero bajo una mirada distinta.
Artistas como Caravaggio o Cellini la representaron con una mezcla de horror y belleza. Su imagen comenzó a verse no solo como monstruosa, sino también como fascinante.
Ya no era solo un ser temible, sino un ícono artístico.
En esta etapa, Medusa se convirtió en:
Un tema recurrente en la pintura y la escultura
Un símbolo de la dualidad entre belleza y peligro
Una figura cargada de dramatismo y emoción
El mito empezaba a dejar de ser solo una lección moral para transformarse en una reflexión estética.
La reinterpretación moderna: Medusa como símbolo
En los últimos siglos, especialmente desde el siglo XX, la figura de Medusa ha sido reinterpretada nuevamente, esta vez desde miradas sociales y culturales.
Hoy en día, Medusa es vista por muchos como:
- Un símbolo de mujeres castigadas por el poder
- Una metáfora de la injusticia
- Una imagen de resistencia frente a la opresión
- Un emblema de la voz silenciada
Lo que durante siglos fue considerado un monstruo, ahora es entendido por algunos como una víctima histórica y simbólica.
Y esto nos lleva a una conclusión interesante:
Cada época ha creado su propia Medusa.
La Grecia arcaica vio un peligro.
Roma vio una tragedia.
La Edad Media vio un pecado.
El Renacimiento vio arte.
La modernidad ve un símbolo.
¿Cuál es la verdadera Medusa?
Después de recorrer todas estas versiones, la pregunta parece inevitable:
¿Quién fue realmente Medusa?
¿La criatura temible de los primeros mitos?
¿La joven injustamente castigada de Ovidio?
¿El símbolo moral de la Edad Media?
¿El ícono cultural de la actualidad?
Tal vez la respuesta sea más compleja:
Medusa no es una sola historia. Es muchas historias al mismo tiempo.
Y quizás esa sea la verdadera fuerza del mito: su capacidad de transformarse y reflejar las preocupaciones de cada generación.
Relatos clave alrededor de Medusa
Aunque hoy solemos pensar en Medusa como un símbolo aislado —un rostro monstruoso o una figura trágica—, en la mitología griega su historia está profundamente entrelazada con otros personajes y acontecimientos. Conocer estos relatos nos permite comprenderla no solo como criatura temible, sino como parte de un tejido narrativo mucho más amplio.
A continuación, tres episodios fundamentales que definen su mito.
Perseo y la decapitación de Medusa
El relato más famoso vinculado a Medusa es, sin duda, su enfrentamiento con Perseo. Según la tradición, el joven héroe recibió la misión de traer la cabeza de la Gorgona como un encargo imposible. El rey Polidectes, que deseaba deshacerse de él, le impuso aquella tarea creyendo que jamás regresaría con vida.
Pero Perseo no estuvo solo. Atenea y Hermes lo ayudaron con objetos divinos: unas sandalias aladas, un casco de invisibilidad, una bolsa mágica y, sobre todo, un escudo pulido como espejo. Ese detalle es clave: nadie podía mirar directamente a Medusa sin convertirse en piedra, por lo que el héroe debió guiarse por el reflejo para acercarse a ella mientras dormía.
El acto final es conocido: con un solo golpe, Perseo decapitó a Medusa. Sin embargo, el mito no termina ahí. De su sangre surgieron dos seres extraordinarios: Pegaso, el caballo alado, y Crisaor, un gigante dorado. Incluso en su muerte, Medusa fue origen de nueva vida, como si la tragedia llevara dentro una semilla de creación.
La cabeza cortada se convirtió después en un arma poderosa. Perseo la utilizó para derrotar a enemigos y finalmente la entregó a Atenea, quien la colocó en su escudo, transformando a Medusa en un símbolo de protección.
Poseidón y el origen de la maldición
Existe otra versión del mito que cambia radicalmente nuestra percepción de Medusa. En los relatos más antiguos, las Gorgonas ya eran criaturas monstruosas desde su nacimiento. Sin embargo, autores posteriores, como Ovidio, introdujeron una variante mucho más humana y dolorosa.
Según esta tradición, Medusa no siempre fue un monstruo. Era una joven hermosa, sacerdotisa del templo de Atenea, conocida especialmente por la belleza de su cabello. Poseidón, dios del mar, se enamoró de ella y, dominado por el deseo, la tomó por la fuerza dentro del templo sagrado.
Atenea, furiosa por la profanación de su santuario, no castigó a Poseidón, sino a Medusa. Transformó su cabello en serpientes y convirtió su mirada en un poder mortal. De víctima pasó a ser condenada.
Esta versión introduce un elemento profundamente trágico: Medusa no nace como monstruo, sino que es convertida en uno por una injusticia divina. Su figura deja de ser solo la de un ser aterrador y se vuelve la representación del castigo desproporcionado, del silencio impuesto y del dolor transformado en furia.
El nacimiento de Pegaso y Crisaor: vida desde la tragedia
Un aspecto del mito que a menudo pasa desapercibido es lo que ocurre inmediatamente después de su muerte. Del cuerpo de Medusa surgen Pegaso, el célebre caballo alado, y Crisaor, un guerrero gigante asociado al poder y la riqueza.
Este detalle simbólico es fascinante. De la Gorgona derrotada nacen dos figuras luminosas y poderosas, como si el mito quisiera decirnos que incluso de lo más oscuro puede surgir algo extraordinario.
Pegaso terminará siendo compañero de héroes como Belerofonte y símbolo de inspiración y elevación espiritual. Crisaor, por su parte, representará la fuerza y la nobleza. Ambos hijos de Medusa, ambos frutos de un destino marcado por la violencia.
Aquí aparece una lectura casi poética: Medusa es destruida, pero de ella brota lo sublime. La misma mujer convertida en monstruo da origen a criaturas asociadas con la belleza y la grandeza. Su final no es solo muerte, sino también transformación.
Medusa más allá del monstruo
Estos tres relatos muestran que Medusa no es un personaje unidimensional. Es víctima, es amenaza, es símbolo, es origen. Su historia se mueve entre la injusticia, el heroísmo y lo sagrado.
Perseo la enfrenta como un enemigo a vencer.
Atenea la usa como emblema de poder.
El mito de Poseidón la presenta como una mujer castigada.
Y el nacimiento de Pegaso la convierte, paradójicamente, en madre de lo extraordinario.
Por eso, hablar de Medusa solo como “la Gorgona derrotada” es quedarse corto. En realidad, su figura es un cruce de fuerzas: el miedo y la protección, la belleza y el horror, la muerte y el renacimiento.
Símbolos y atributos asociados a Medusa
Más allá de los relatos míticos, la figura de Medusa trascendió la literatura antigua para convertirse en un poderoso símbolo visual. Su imagen fue utilizada durante siglos no solo como representación del horror, sino también como un emblema protector y casi sagrado.
Analizar los atributos que se le han asignado permite comprender por qué esta figura ha sobrevivido al tiempo y se ha reinterpretado una y otra vez.
La mirada petrificante: el poder del miedo
El rasgo más conocido de Medusa es, sin duda, su mirada capaz de convertir en piedra a quien la observe. Este detalle, más que un simple elemento fantástico, encierra un profundo simbolismo.
La petrificación puede interpretarse como la parálisis que produce el miedo extremo, la culpa o la verdad insoportable. Mirar a Medusa es enfrentarse a algo que la mente no quiere aceptar. Por eso Perseo necesita un espejo: no puede mirarla de frente, del mismo modo que muchas veces los seres humanos evitamos mirar directamente nuestras propias sombras.
Su mirada representa aquello que nos obliga a detenernos, a quedarnos inmóviles ante lo que nos supera. En términos simbólicos, Medusa se convierte en el reflejo de los temores más profundos del ser humano.
Las serpientes: sabiduría, peligro y transformación
El cabello de serpientes es otro de sus atributos fundamentales. En muchas culturas antiguas, las serpientes no eran solo animales temibles; también simbolizaban renovación, conocimiento y poder.
El hecho de que Atenea transformara el cabello de Medusa en serpientes puede leerse como una metamorfosis: la belleza externa se convierte en una forma de poder temible. Lo que antes era admirado pasa a ser temido.
Las serpientes mudan de piel, renacen constantemente. En ese sentido, también pueden verse como un símbolo de transformación forzada. Medusa ya no es la misma: ha sido obligada a cambiar, y su nueva naturaleza es peligrosa pero poderosa.
La cabeza de Medusa como amuleto protector
Uno de los aspectos más interesantes es que, tras su muerte, la imagen de Medusa dejó de ser solo un símbolo de terror para convertirse en un objeto de protección.
Los griegos utilizaban el llamado Gorgoneion —el rostro de Medusa— en escudos, templos, puertas y armaduras. Se creía que su imagen tenía la capacidad de ahuyentar el mal, los espíritus malignos y los enemigos.
Atenea misma colocó la cabeza de Medusa en su escudo, la Égida, transformando a la Gorgona en guardiana. Lo que fue un monstruo destructivo pasó a ser un símbolo protector.
Este cambio es revelador: Medusa no solo destruye, también defiende. Su poder puede ser terrible, pero puesto al servicio de un propósito mayor, se convierte en resguardo.
Representaciones en templos y ciudades
En la antigua Grecia y posteriormente en el mundo romano, era común encontrar rostros de Medusa tallados en:
- Frontones de templos
- Puertas de ciudades
- Escudos de guerreros
- Monedas y joyas
- Mosaicos y decoraciones domésticas
Lejos de ser una figura prohibida, su imagen era invocada como una especie de guardiana simbólica. Ver a Medusa en la entrada de un edificio significaba: “aquí el mal no puede entrar”.
Este uso ritual demuestra que el mito evolucionó. La Gorgona dejó de ser solo un enemigo mitológico para convertirse en un símbolo cultural de protección y poder.
La dualidad esencial de Medusa
Todos estos atributos revelan una característica central: Medusa es profundamente dual.
- Es víctima y es amenaza.
- Es horror y es protección.
- Es destrucción y es origen de vida.
- Es castigo, pero también amuleto.
Pocas figuras mitológicas concentran tantas contradicciones. Tal vez por eso ha resultado tan fascinante para artistas, filósofos y escritores a lo largo de los siglos.
Lectura simbólica moderna
Desde la psicología:
La imagen de Medusa puede interpretarse como la personificación de los traumas que preferimos no mirar. Aquello que, si enfrentamos sin preparación, nos paraliza. Perseo usando un espejo es una metáfora perfecta de la necesidad de tomar distancia para poder enfrentar nuestros miedos internos.
Desde la filosofía:
Medusa simboliza la verdad incómoda. Hay realidades que, al ser vistas de frente, resultan insoportables. Su mito nos recuerda que a veces es necesario cambiar la perspectiva para no quedar “petrificados” ante lo que descubrimos.
Desde una mirada cultural:
Su transformación de monstruo a amuleto muestra cómo las sociedades convierten el miedo en protección, y cómo lo que alguna vez fue amenaza puede terminar integrado como símbolo de identidad.
Medusa desde la mirada de Interrogantes Infinitos
Más allá del relato mitológico, la figura de Medusa ha sido interpretada durante siglos como algo mucho más profundo que un simple monstruo. Su historia parece tocar fibras humanas universales: el miedo, el rechazo, la culpa, la transformación y el poder.
El poder paralizante del miedo
Uno de los elementos más conocidos del mito es su mirada.
Quien la observa directamente queda convertido en piedra.
Esta característica ha sido interpretada como una metáfora del miedo extremo: esa sensación que nos inmoviliza, que nos deja sin capacidad de reacción, que nos endurece emocionalmente.
Todos, en algún momento, hemos “mirado a Medusa”:
Ante una pérdida dolorosa, Frente a un trauma, Ante una verdad que no queremos aceptar o En situaciones que nos superan por completo
La petrificación del mito puede entenderse como la representación simbólica de lo que ocurre cuando el temor domina la mente humana.
Medusa, entonces, no sería solo un ser que paraliza a otros, sino la personificación misma del miedo profundo.
La transformación como metáfora del trauma
Si tomamos la versión de Ovidio, donde Medusa fue una mujer convertida en monstruo, el mito adquiere una dimensión psicológica aún más potente.
Su transformación puede interpretarse como una imagen del trauma:
- Una persona herida que cambia por completo
- Una experiencia dolorosa que endurece el corazón
- El paso de la inocencia a la desconfianza
- La creación de una “coraza” para sobrevivir
Desde esta lectura, las serpientes en su cabeza y su mirada petrificante no serían rasgos de maldad, sino mecanismos de defensa.
Medusa no ataca porque sea cruel, sino porque ha sido profundamente dañada.
Y aquí aparece una pregunta incómoda:
¿Cuántas “Medusas” existen en el mundo real, personas transformadas por el dolor y luego juzgadas por aquello en lo que se convirtieron?
La mirada que no puede ser enfrentada
Otro aspecto fascinante del mito es que Medusa no puede ser vencida mirándola directamente. Perseo solo logra derrotarla utilizando un escudo como espejo.
Este detalle es profundamente simbólico.
Sugiere que hay verdades que no pueden enfrentarse de forma frontal, sino a través de la reflexión, de la distancia, de la comprensión indirecta.
Tal vez el mito nos esté diciendo que ciertos miedos, culpas o traumas no se resuelven con fuerza bruta, sino con inteligencia emocional.
No enfrentando al monstruo, sino comprendiendo de dónde viene.
Medusa como símbolo de lo femenino temido
Desde lecturas más contemporáneas, especialmente desde la psicología social, Medusa también ha sido vista como la representación del temor ancestral hacia el poder femenino.
Su figura reúne varios elementos que históricamente han generado inquietud en sociedades dominadas por hombres:
- Belleza que incomoda
- Mirada que desafía
- Fuerza que no se somete
- Independencia que no pide permiso
Convertir a una mujer poderosa en monstruo ha sido un recurso repetido en muchos relatos antiguos.
Quizá Medusa no era peligrosa por lo que hacía, sino por lo que representaba.
Un mito que habla del ser humano
Al final, todas estas interpretaciones coinciden en algo: Medusa funciona como un espejo psicológico.
Nos habla de, nuestros miedos más profundos, nuestra forma de juzgar al diferente, nuestra tendencia a convertir en monstruo lo que no entendemos, el modo en que el dolor puede transformar a las personas
De alguna manera, su historia sigue viva después de miles de años.
Porque no describe a un ser fantástico, sino a la propia condición humana.
Reflexión final
Medusa ha atravesado los siglos como pocas figuras mitológicas. Ha sido monstruo, símbolo, advertencia y emblema de poder. Su historia ha cambiado tantas veces como las miradas que la han reinterpretado.
Tal vez ahí reside su verdadera fuerza: en que no puede encerrarse en una sola versión.
Como ocurre con muchos relatos antiguos, el mito de Medusa no está hecho para darnos certezas, sino para incomodarnos, cuestionarnos y hacernos mirar más allá de la superficie.
Quizá nunca sabremos quién fue realmente Medusa.
Pero sí podemos decidir qué significa para nosotros.
Y mientras sigamos haciéndonos esa pregunta, su mirada seguirá viva.
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Al igual que Pandora, Perséfone se encuentra en el centro de un acontecimiento que transforma el equilibrio del mundo. Su historia permite reflexionar sobre la pérdida, el cambio irreversible y las consecuencias que trascienden a quien las provoca.
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Eva y Pandora: el origen simbólico del mal.
Ambos mitos, separados por culturas y siglos, colocan a una mujer en el centro del relato del sufrimiento humano. Esta comparación invita a cuestionar cómo distintas tradiciones explicaron el origen del mal, la desobediencia y la fragilidad de la condición humana.
Preguntas Frecuentes sobre Medusa
1. ¿Quién es Medusa?
Medusa es una de las tres Gorgonas de la mitología griega. A diferencia de sus hermanas inmortales, ella era mortal. Se la describe con cabellos de serpiente y una mirada capaz de convertir en piedra a quien la mirara.
2. ¿Por qué fue castigada Medusa?
Según la versión más difundida, Medusa fue castigada por Atenea tras ser violada por Poseidón en su templo. La diosa transformó su cabello en serpientes y le dio el poder de petrificar, convirtiéndola en símbolo de castigo y protección.
3. ¿Qué simboliza Medusa?
Medusa simboliza la dualidad del miedo y la protección. Representa el poder femenino, la ira divina y la capacidad de transformar el dolor en fuerza. En el arte clásico, su imagen se usaba como amuleto contra el mal.
4. ¿Cuál era el nombre de Medusa antes de ser transformada?
Medusa siempre fue llamada así, pero antes de su transformación era descrita como una mujer hermosa y sacerdotisa de Atenea. Su nombre significa “guardiana” o “protectora”.
5. ¿Quién escribió el mito de Medusa?
El mito aparece en varias fuentes antiguas. La versión más conocida está en la obra “Metamorfosis” de Ovidio, donde se relata su transformación y muerte a manos de Perseo. También es mencionada por Hesíodo en la Teogonía.
Fuentes y recursos utilizados para la investigación
Apolodoro. Biblioteca Mitológica. Obra clásica que recopila gran parte de los relatos griegos, incluyendo el mito de Perseo y Medusa.
Hesíodo. Teogonía. Texto fundamental para comprender el origen de las Gorgonas dentro de la genealogía mitológica griega.
Ovidio. Las Metamorfosis. Fuente clave para la versión donde Medusa es presentada como víctima del castigo de Atenea.
Homero. La Ilíada y La Odisea. Referencias tempranas al uso simbólico de la cabeza de la Gorgona como elemento protector.
Cita en formato APA:
Delgado, M. (2026, febrero 11). Medusa en la mitología griega: su origen, mitos, simbolismo . Interrogantes Infinitos. https://www.interrogantesinfinitos.com/2026/02/medusa-simbolismo.html
© 2026 – Este artículo fue elaborado por Manny, basado en investigación con fuentes verificadas. Puedes conocer más información visitando la Biografía del Autor.




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