Robert Ennis: La razón no decide sola… nosotros lo hacemos
Hablar de Robert Ennis no es simplemente hablar de un académico o un filósofo de la educación. Si figuras como Carl Sagan nos invitaron a mirar las estrellas con asombro, Ennis se encargó de diseñar el telescopio: nos dio las herramientas precisas para desarmar una idea y entender si lo que estamos viendo es luz real o solo un reflejo distorsionado. Su trabajo no se limitó a teorizar sobre el conocimiento, sino a definir qué es lo que realmente hacemos cuando decidimos creer en algo.
Ennis entendió que el pensamiento no es un proceso automático, sino una disciplina. Su definición de pensamiento crítico, desarrollada a lo largo de décadas en la Universidad de Illinois, especialmente desde los años 80, se convirtió en una de las más influyentes dentro de la filosofía de la educación. No se limita a la lógica formal, sino que propone un enfoque aplicable a la vida cotidiana: un pensamiento razonable y reflexivo orientado a decidir qué creer o qué hacer.
El pensamiento como decisión: más allá de la lógica
El enfoque de Ennis rompe con la idea de que pensar críticamente es solo detectar errores en los demás. Para él, implica una tensión constante entre la mente y la realidad, que se puede entender mejor si lo llevamos a un plano más concreto:
- No es solo un ejercicio intelectual de "sillón".
- Es una herramienta orientada a la toma de decisiones prácticas.
Esto cambia completamente el enfoque: pensar no es solo analizar, sino asumir la responsabilidad de las consecuencias de lo que aceptamos como verdadero.
En su obra Critical Thinking, Ennis propone que el pensamiento crítico es "un pensamiento razonable y reflexivo que se centra en decidir qué creer o qué hacer". Esta definición, ampliamente citada en el ámbito educativo desde finales del siglo XX, se convirtió en una referencia clave para evaluar no solo lo que sabemos, sino cómo llegamos a saberlo.
Esta distinción es vital: no solo buscamos la verdad por curiosidad, sino porque nuestras creencias determinan nuestras acciones en el mundo.
¿Estamos pensando para tener la razón o para decidir correctamente?
La taxonomía de la duda
El método Ennis
A diferencia de otras corrientes que ven el pensamiento crítico como algo abstracto, Ennis desarrolló una "taxonomía" o clasificación de habilidades. No se trata de dudar por dudar, sino de aplicar un rigor técnico que permita filtrar la realidad.
Los pilares de su método
Su propuesta no se limita a una idea general, sino que desciende a un nivel práctico. Ennis identifica habilidades concretas que funcionan como filtros para analizar la realidad con mayor claridad:
- Evaluar la credibilidad de las fuentes: no solo quién habla, sino desde qué contexto.
- Identificar supuestos ocultos: aquello que se da por hecho sin ser cuestionado.
- Distinguir entre evidencia y opinión: incluso cuando ambas se presentan como equivalentes.
Estas herramientas no buscan convertirnos en escépticos absolutos, sino en observadores más conscientes de cómo se construyen nuestras propias creencias.
La apertura mental
La capacidad de considerar seriamente puntos de vista distintos al propio. Esta disposición es clave, porque sin ella, incluso el mejor método se convierte en una herramienta para confirmar lo que ya creemos.
En conjunto, esta estructura busca establecer un filtro: un criterio que permita navegar entre el escepticismo cínico y la credulidad absoluta.
Bloque de reflexión: decidir qué creer vs. qué hacer
La reflexión como brújula de la acción
No basta con pensar… si ese pensamiento no se traduce en decisiones.
Esta idea central en Ennis suele pasar desapercibida, pero su implicación es profunda. Aplicada a la vida cotidiana, a la política o a la ciencia, nos advierte que el pensamiento crítico no termina cuando encontramos un dato, sino cuando ese dato se traduce en una conducta.
El problema aparece cuando separamos el pensamiento de la acción. En ese punto, el equilibrio se rompe y solemos caer en dos extremos opuestos:
- Intelectualismo estéril: analizar todo sin llegar nunca a una conclusión o acción.
- Impulsividad reactiva: actuar basándose en creencias que nunca han sido sometidas a examen.
Ambos caminos parecen distintos, pero comparten el mismo problema: desconectan la razón de la realidad.
Ennis intentaba evitar ambos extremos. Para él, la razón es el motor que debe guiar la voluntad, permitiendo que nuestras decisiones no sean fruto del azar o la manipulación, sino de un análisis consciente.
Más allá del aula: la disciplina de la honestidad
Sostener este nivel de pensamiento implica aceptar una disciplina intelectual que no siempre es cómoda.
El método de Ennis exige:
- Cuestionar nuestras propias inferencias antes que las ajenas.
- Juzgar la calidad de un argumento por su lógica y no por quién lo emite.
- Reconocer que el pensamiento crítico es, ante todo, un hábito que se entrena.
Esto no es solo una técnica, sino una forma de posicionarse frente al mundo.
Esto abre una pregunta más profunda:
Si el pensamiento crítico es una decisión... ¿Por qué preferimos la comodidad de las certezas prestadas?
Conexión con el cuestionamiento
El legado de Ennis redefine la forma en que nos acercamos a cualquier tema tratado en este espacio. Su enfoque se cruza con las tensiones que exploramos habitualmente:
¿Cómo influyen nuestros sesgos en la interpretación de las creencias?
¿Es posible aplicar la lógica a lo que consideramos sagrado o irrefutable?
¿Hasta qué punto nuestra "verdad" es solo un supuesto no cuestionado?
Más allá de la teoría
Incluso el pensamiento crítico, como sistema, corre el riesgo de volverse rígido. Si convertimos la lógica en un dogma, perdemos la capacidad de asombro que mencionaba Sagan. La paradoja de Ennis es que su método, para ser realmente efectivo, debe aplicarse incluso sobre la propia lógica.
Cuando el pensamiento crítico se vuelve demasiado técnico, surge una tensión difícil de ignorar. Algunas preguntas comienzan a aparecer:
- ¿Puede el exceso de análisis paralizar la intuición necesaria para el descubrimiento?
- ¿Si la duda se vuelve puramente técnica, corre el riesgo de perder su conexión con la experiencia humana?
Tal vez el problema no sea cuestionar demasiado… sino olvidar por qué comenzamos a cuestionar en primer lugar.
Si Robert Ennis nos dio las herramientas para decidir qué creer, la pregunta inevitable es otra: ¿estamos usando esas herramientas para buscar la verdad… o solo para reforzar lo que ya queríamos creer?
Reflexión final
En un mundo donde las respuestas rápidas y las verdades a medias dominan la conversación, el legado de Robert Ennis es más necesario que nunca. No nos ofrece el consuelo de una respuesta final, sino la responsabilidad de un método.
Porque cuestionar requiere valor, pero saber cómo cuestionar requiere una disciplina que muy pocos están dispuestos a cultivar.
Si el conocimiento nos da respuestas, el método nos obliga a preguntarnos si esas respuestas son realmente válidas.
Sigue Cuestionando... especialmente la estructura de tus propios pensamientos.
Cita en formato APA:
Castañeda, M. (2026, abril 16). Robert Ennis y el pensamiento crítico: pensar no es automático. Interrogantes Infinitos. https://www.interrogantesinfinitos.com/p/robert-ennis-pensamiento.html
© 2026 - Licenciada en Historia del Arte y Filosofía. Escritora y Editora en Interrogantes Infinitos, donde busco desentrañar los significados ocultos detrás de lo evidente


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